Cuando no es una cosa es la otra, no paramos. Hace unos pocos años el objetivo del Comisionado fue eliminar la “publicidad” con el objetivo de homogeneizar y eliminar los grandes operadores que concentraban en pocas manos la distribución en el segundo canal.

Ahora parece ser que son las cesiones, el depósito de una máquina expendedora de tabaco sin contraprestación económica directa, la que el Comisionado ha puesto el ojo.  

Más leña al fuego.  

Desde hace ya unos cuantos años no ganamos para sobresaltos. En el 2014 las multas por los contratos de publicidad fueron una bomba para el segundo canal. Sin esos ingresos, aproximadamente unos 30 millones de euros, el segundo canal se quedó en los huesos.

Esos ingresos eran muy importantes, y no solo para los grandes explotadores de máquinas – los llamados “maquineros”- sino para todo estanquero que tuviera un grupo de máquinas expendedoras de tabaco más o menos reducido y que esos ingresos suponían una ayuda fundamental para su explotación.

Si bien es cierto que la mayoría de esos grandes explotadores desaparecieron, pero lo hicieron a costa de pérdida de ingresos para el gran grueso de estanqueros que realizaba de forma eficaz, honesta y profesional su trabajo.

Los costes no son pequeños.

Hemos de comprar una máquina, ya sea nueva o de segunda mano, llenarla de tabaco y dotarla de cambio. Por si no fuera suficiente, ahora nos dice el Comisionado que no podemos depositar una máquina expendedora de tabaco en un establecimiento sin cobrar un alquiler. ¿El motivo? Una sentencia de un tribunal madrileño de un caso muy particular y concreto que se quiere extrapolar a todo un colectivo.

Segundo Canal

Segundo Canal

Una nueva sentencia, otra vuelta de tuerca.

 Una sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en el marco del Procedimiento Ordinario 233/2016 de un caso de un estanquero de Badajoz al cual se le sancionó con 120.000 € y el cual había recurrido dicha multa.

La máquina no tenía el permiso del CNMT de forma reincidente, y lo que es más grave y sorprendente, el bar no percibía los 15 céntimos por paquete tal y como establece la normativa.

A cambio de depositar la máquina y vender tabaco en su establecimiento, percibía unos paquetes de cigarrillos de vez en cuanto e invitaba a cazar de uvas a peras al propietario del bar. Tomar esta sentencia como referencia para el sector o extrapolar esta situación, solo se puede hacer desde el desconocimiento. Y claro, viendo que  el establecimiento no percibe ninguna contraprestación económica, la sentencia también entra a valorar el hecho del depósito de la máquina como una prestación no remunerada.

Este caso es aislado, por no decir insólito.

De vuelta a la concentración del negocio en pocas manos.

Con la desaparición de las aportaciones por parte de las tabaqueras por los contratos de publicidad se consiguió la desaparición de la concentración en pocas manos, de los llamados “maquineros”, que eran unos especialistas a gran escala de este negocio.

Eso sí, a un coste para el sector, para todos, maquineros o no, enorme. Porque el negocio del segundo canal, si queremos que funcione, debería tener algún incentivo más.

Más aún si tenemos en cuenta que un 40 % de las ventas de las labores de tabaco se realiza por esta fórmula. Si a un estanco con un grupo reducido de máquinas le decimos que tiene que hacer un contrato de depósito de la máquina, que tiene que pagar el IVA del alquiler, cambiando probablemente su régimen fiscal, presentar a Hacienda el modelo de IVA 303, el 390, etc… para un negocio que deja un pequeño margen y con pocos medios, es muy posible que desista del negocio.

Pero el mercado se regula solo, por sus propias normas. Y todo ese potencial muy probablemente vuelva a unas pocas manos, a la concentración de especialistas, por la necesidad de la propia economía de escala.

Tanto bandazo, no ayuda, más bien desestabiliza. A cada “bugada perdem un llençol” (A cada lavado perdemos una sábana).

En pocas manos

En pocas manos

Los ladrones no entienden de regulaciones.  

Y claro, se siguen robando el tabaco de las máquinas expendedoras en bares. En toda la cadena de distribución del tabaco es el eslabón más débil. Muchos de los nuevos y bonitos bares y restaurantes que se instalan en nuestros pueblos y ciudades, ya no quieren máquina de tabaco. Por 15 céntimos por paquete muy probablemente no valga la pena.

Y menos mal que la mayoría no hacen números, que si no…  ocupa un espacio considerable, corriente eléctrica, cambio, etc….  y ahora, como novedad, les vamos a querer cobrar un alquiler por la máquina que hasta ahora era sin coste para la propiedad del establecimiento. Nos estamos quedando como partners con los bares más sencillos y más antiguos de nuestros pueblos y ciudades. Que claro, son los que están peor protegidos frente a robo y los más vulnerables.

El segundo canal necesita certidumbre – inversiones, nuevas y mejores máquinas, búsqueda de nuevos clientes, mejora de expectativas… – y medios – mejorar los 15 céntimos para el PVR para que sea más atractivo, telemetría para controlar a distancia nuestros stocks y la valiosa información sobre las ventas, un seguro para evitar pérdidas en caso de robo, etc.

Apostemos para dotar de mayor estabilidad y de mayores recursos y herramientas al segundo canal.

Lo tenemos en los huesos.

Maquina Robo

Maquina Robo