Diferencias entre seguros para estancos

La competencia en seguros es tan antigua como el propio sector asegurador.

Bancos y entidades financieras tras la última crisis, se apuntan a la batalla y se lanzan a la búsqueda de potenciales clientes con el fin de “colocar” seguros.

¿A quiénes?  A todos aquellos que necesitan líneas de crédito, préstamos,  datáfonos,… o cualquier producto financiero que necesitemos.

Si vamos a ingresar a nuestra sucursal bancaria nos encontraremos al personal del banco desesperado y ansioso por vendernos un seguro.

Y un estanquero necesita del banco casi a diario, convirtiéndonos en un blanco fácil.

La entidad bancaria no tiene en cuenta el riesgo frente a robo que comporta un negocio como el nuestro, la compleja valoración de las existencias, los límites de efectivo, los sistemas de seguridad que tenemos instalados, la poca experiencia que tienen el personal de estas entidades en este tipo de seguros, y el desconocimiento de las necesidades reales a cubrir de nuestro negocio.      

Como decíamos, nos guste mucho o poco es imprescindible trabajar con  entidades bancarias.

Gestionamos y manejamos mucho efectivo, cobramos cada día más con tarjetas, financiación de la saca, etc. nos obliga a tener acuerdos comerciales, más o menos ventajosos, con estas entidades.

Todos esos servicios financieros son hoy en día imprescindibles para la operativa comercial ordinaria de un estanco.

¿Que pasa en el sector bancario?

Pero el sector bancario viene de unos años muy complicados donde la crisis financiera obligó a una reestructuración profunda del sistema bancario. La reducción de márgenes por la bajada de tipos les obligó a comercializar otro tipo de productos para mejorar su cuenta de resultados.

De la misma manera que una serrería necesita troncos, un sastre necesitará metros de tela o un estanco tener las estanterías llenas de tabaco,… los bancos necesitan dinero para comerciar con él. Los tipos de interés están en unos niveles extraordinariamente bajos y eso les reduce considerablemente sus márgenes y por tanto sus beneficios.

De ahí que se lancen a la venta de productos no financieros: televisiones, ordenadores, coches,… cualquier cosa que puedan intermediar y ganar un margen comercial que les permita mejorar sus resultados. ¿Y están preparadas estas entidades para dar servicio postventa a todos estos productos que venden?.

La respuesta es obvia.

Las entidades bancarias solo comercializan productos de otras compañías  – de una aseguradora en este caso– y ese es su único objetivo.

¿El postventa? Eso ya es otra cosa.

Asegurar un estanco sin verlo

Después de 25 años viviendo el sector desde dentro, desde las tripas, comprobando como somos castigados periódicamente por bandas especializadas de delincuentes que generan un daño terrible a nuestro sector, observamos con preocupación estas dinámicas comerciales.

Pensemos que en el año 2015 más de 200 estancos sobre un total de 1.800 en Catalunya, fueron víctimas de un robo con fuerza.

Más del 10 % de los estancos catalanes sufrieron un robo… en un año!

Si tenemos en cuenta estas horribles cifras, no estamos para florituras.

Cuando nos hacen una oferta de seguro y ni siquiera conocen nuestro local, nuestros sistemas de seguridad frente a robo, accesos, que puerta tenemos,… de entrada es arriesgado.

Porque contratamos un seguro de riesgo alto – las cifras de robos con fuerza del año 2015 son clarificadoras- a través de una entidad no especializada en estancos basando todo el proyecto del seguro en la información que nosotros facilitaremos al personal de la entidad.

Nuestro segundo error

Y el siguiente error es pensar que claro, como hemos contratado un seguro con tal o cual entidad, que cotiza en bolsa, que es muy conocida y tiene mucha solvencia, si nos pasa cualquier cosa, nos pagarán y no tendremos ningún problema.

Un seguro es un contrato mercantil, un contrato formado por cláusulas, descripciones, límites y garantías.

Todo lo que el contrato no describa – cierres, accesos, sistemas de seguridad electrónica, etc.- , tenga cobertura – garantías aseguradas-, y limite – valores máximos de capital- , no será atendido por la aseguradora.

Si hay un error en la descripción, garantías aseguradas o en los límites, la entidad o bien no se hará cargo, o bien aplicará reglas de proporción (si el error se encuentra en las valoraciones o bien de equidad) si el error se encuentra en cierres y descripciones que no se ajustan a las reales.

Por tanto, si hemos de contratar un seguro para nuestro estanco, y nos vemos en la obligación de hacerlo a través de una entidad bancaria, hemos de extremar las precauciones verificando en la póliza en las condiciones particulares del contrato, que la descripción es correcta, así como sus garantías, capitales y límites se adecuan a nuestros valores reales y necesidades.

Corredurías especializadas

Si somos de los afortunados de los que a pesar de las presiones de la entidad financiera somos capaces de no encontrarnos en esa obligación, dejemos que sean los profesionales experimentados del sector (corredurías especializadas) los que nos ayuden y aconsejen como hacerlo y con qué compañía.

Preguntemos si tenemos algún descuento en nuestra prima por las protecciones que disponemos frente a los robos.

Si la respuesta es negativa, si la aseguradora no es capaz de incentivar y valorar nuestras medidas de protección, el recorrido de nuestra póliza puede ser incierto.

Porque cuando aparezcan los robos de nuevo – año 2015, año 2012,…la sostenibilidad de nuestras pólizas se verán comprometidas.

Nos han metido todos en el mismo saco.

No puede pagar la misma prima alguien que tiene y explota un estanco  bien protegido, con otro que o bien por desconocimiento – muchas de las pólizas que contratan los bancos son a nuevos estanqueros que no tiene experiencia en el sector- o bien por desidia o falta de interés, tiene unos sistemas obsoletos o insuficientes.

No puede ser que los esfuerzos del colectivo, asociaciones, etc, puedan ser ninguneados por las necesidades de vender más o menos seguros por una entidad bancaria. Básicamente porque el sector da pérdidas a las aseguradoras de forma periódica.

Si no que se lo pregunten a la gran mayoría de entidades aseguradoras que no contratan pólizas de estancos.

El seguro no es una moneda de cambio

En definitiva, si nos vemos en la obligación de contratar un seguro por mediación de una entidad financiera repasemos bien el contrato que nos entregan en todos sus términos, que no tengamos una sorpresa y descubramos cuando tengamos un siniestro de consideración que nuestra póliza no se ajusta a nuestras necesidades.

Si no es nuestro caso, busquemos una correduría especializada que nos podrá ayudar tanto a la contratación como en caso de siniestro en el servicio post-venta.

No pensemos que el ahorro de unos céntimos de euro en el datafono o una mejora en alguna otra cosa a cambio del seguro de nuestro estanco nos está haciendo un favor.

Nos jugamos mucho.

El seguro no es una moneda de cambio. Lo terrible del asunto es que en ocasiones hemos de padecer y sufrir un siniestro para darnos cuenta que la póliza que tenemos contratada no es lo que esperábamos.

Zapatero a tus zapatos.